Deciembre 25:
Tren a Xian.
Primero ir a
comprar el tiquete y que me entendieran fue mi primer test de mandarín y mi
primera victoria. Lo compre sin utilizar inglés. Más o menos me acorde de cada
palabra del libro y ahí las repetí y funciono.
Si bien logre lo que quería, me di cuenta que es un idioma muy tenaz, me siento
como un niño de 1 anio.
Un camarote con 6
camas y en donde todo el mundo fumaba
fue nuestra casa por 13 horas. Rudo, solo puedo decir eso. En Laos me tocaron
buses rudos, en cambodia me toco un viaje de 6 horas con cruzada de frontera en
un estado no muy divertido, pero este si fue cosa seria. El olor del cigarrillo
que se metía en todas partes y un baño de los más sucios que he visto en mi
vida hicieron el viaje ‘inolvidable”. Que 13 horas tan largas, tratando de
cubrirse con todo para no oler el cigarrillo, pero de nada servía. Alma logro
marcar algunos exámenes y yo leí un libro, además claro de inhalar humo que da
miedo.
Llegamos a Xian a
las 5 de la mañana y nos sentamos un rato en la calle a respirar otro humo que
no oliera a cigarrillo. Luego decidimos caminar al hostel, eran unas pocas
cuadras (chinas- es decir larguísimas) pero igual llegamos a las 630AM a
nuestro nuevo hogar por los siguientes 3 días. El precio de este mas bajo que
en Beijing, pero igual mas costoso que cualquier otro que habíamos pagado en
los últimos 5 meses.
En Xian, están
los famosos guerreros de terracota y la muralla de la ciudad. Para los
guerreros, tomamos un bus que nos dejó en una ciudad en alguna parte y ahí otro
bus, no fue el camino más rápido, pero fue divertido. Los guerreros son
increíbles, una de esas cosas que uno ve y entiende la magnitud del poderío
Chino es sus dinastías pasadas. Es un complejo en el cual tienen tres galpones
con guerreros, caballos, arqueros etc. Algunos en muy buen estado, otros no
tanto, igual, el pensar que alguien hizo esto es increíble.
En Xian
descubrimos un lugar que para Alma fue el paraíso. El barrio musulman y su comida.
Si yo que soy lo mas sencillo con la comida quede impresionado. Una mezcla
entre la culinaria china y musulmana, increíble. Comimos mil sopas, mil postres
de colores y sabores distintos. Alma consiguió
trina (tahini) hecha ahí a mano, miles de picantes, en fin, si no fuera
porque había mas que hacer, ella estaría todavía alla.
Otro paseo
maravilloso que hicimos fue la muralla de Xian en bici. Solitaria y de 13
kilómetros un paseo totalmente recomendable.
Ah se me
olvidaba, nuestra navidad fue una locura. Salimos a la calle y por alguna razón
(comercial por supuesto) los chinos se han tomado la navidad como una
oportunidad de salir a la calle y como son millones ni se imaginan. Cantidades
y cantidades de personas, comida, telescopios
para mirar la luna, y no el telescopio pequeño, no el observatorio mejor
dicho, en fin, fue súper divertido.
Una experiencia
que nunca se me olvidara será el conocer a un danés en la mañana desayunando.
Estaba totalmente borracho y venia en un viaje por Rusia y Mongolia para seguir
al sur. Hablamos un rato y cuando le preguntamos por Rusia dijo…honestly….y se
quedo en silencio..dont fucking go there..fue tan honesto, tan del alma que de
verdad se me quedo en la cabeza.
Algo interesante
es que el viajero que he conocido acá es
un viajero distinto al viajero del sur este asiático. Primero la gente
viene por Asia central o por Rusia. Segundo es un viajero de más tiempo y
tercero más guerrero. La china, si bien
organizada no es tan fácil como south east asia.
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