Alma y yo comenzamos nuestro viaje a china. Van 4
meses desde que estuvimos de viaje los dos y nos hace falta estar en hostales,
comer comida diferente, conocer gente interesante y ver cosas nuevas y
maravillosas.
Salimos primero a
Bejing, la capital de China y una ciudad enorme. Llegamos el 18 de Diciembre y
el frio tenaz. Se me había olvidado lo que era el frio ..que cosa tan brutal,
menos 10 y eso son contar el factor viento.
La primera
impresión de Beijing para fue la de una ciudad sin límite, parece una telaraña
que no se acaba. Al llegar contrario a la experiencia de los otros países que
hemos visitado, nadie se interesó por nosotros, están tan ocupados en sus cosas
y son tantos, que uno de turista importa poco.
Esta experiencia
se repitió una y otra vez en cada ciudad que visitamos.
Mi segunda
impresión de Beijing fueron los precios, mientras que en Tailandia o en Vietnam
con 10 dólares teníamos un buen hotel, el Beijing estábamos pagando 25. Igual
no mucho, pero cuando la norma es 10, bueno, 15 mas es un aumento
significativo.
Nuestro plan era
llegar a Beijing y ahí..decidir.
Nuestro primer día
fuimos a caminar. Primer aprendizaje; las distancias son enormes, nosotros creímos
la cosa seria corta, nada, cada cuadra es como un kilómetro. A eso súmele el
frio y tenga una tarde difícil.
Esa tarde volvimos
al hotel, nos pusimos 4 capas cada uno, bufanda, gorro, pasamontaña y ahora si
a la calle. Caminamos cerca al hotel y Alma se familiarizo con el mapa de la
ciudad. No se si les había comentado ya, pero generalmente solo utilizamos
buses, metro o trenes y Alma es la que se encarga de eso, tiene un sentido de
orientación increíble. Así mismo no hacemos toures así que eso nos obliga a
llegar a los lugares por nuestros propios medios.
En Beijing fuimos
como cualquier turista a ver los sitios claves, la ciudad perdida, el palacio
de verano, el museo, el templo de lama, el distrito 798 etc etc. Realmente 5 días
es corto para ver todo lo de la ciudad, pero pues ni modo, era eso o dejar de
ver otros lugares interesantes.
La comida,
increíble, otra de las ventajas de viajar de Alma es que es la persona más
aventurera en términos de comida que conozco, cuanto carrito de comida ve en la
calle, cuanto plato raro, ahí está ella probando. Literalmente es todo terreno
en ese sentido.
El sentimiento de
estar de viaje de nuevo me llego rápido, mientras que en el sur este asiático
me tomo unas semanas, acá fue de pocos días. Hostales, gente, buses, una maleta
de 4 kilos..otra vez me sentí lleno de energía y de entusiasmo por la
incertidumbre que se siente al ser viajero sin planear, eso de no saber dónde
se dormirá la siguiente noche..me encanta.
En Beijing fuimos
a la muralla. Es uno de esos lugares que uno ve en fotos y que es difícil
imaginárselo hasta que uno está ahí. Es increíble la verdad, majestuosa y
misteriosa. Como estamos en invierno estaba cubierta de nieve y solitaria. La
teníamos solo para nosotros, una maravilla. Un paseo increíble debe ser
caminarla por días..algun dia.
La comida de la
calle increíble y Alma ahí con su radar descubría siempre lo mejor. Desde tofu
asado, hasta una sopa con quien sabe que, bueno, de todo. Mi mandarín, aunque
básico me permitía comunicar lo básico y entender los números..bien importante.
Como mencione
antes, mi experiencia es que aca con tantos que uno no importa la verdad, no
sentí nunca que la gente trataba de
venderme cosas y si lo hacían un simple no era suficiente. Después de Vietnam
que tocaba casi que gritar..es un alivio.
Todo el mundo me
había dicho que la higiene China no era la mejor. Encuentro Beijing una ciudad
muy limpia, organizada y si bien la gente escupe en todas partes, comparad con
India es nada. Si tienen su cosa, pero nada muy distinto a Latinoamérica.
La diferencia con
HK se siente inmediatamente. Son mundos apartes, HK es como estar en NY o
Londres. Beijing si es la China.
Todo es grande, el metro, los museos, los templos, todo es de
dimensiones enormes y en todas partes hay turismo. Si a menos 10 grados hay
miles y miles de Chinos, no me imagino en verano. Igual, por eso mismo, uno
pasa desapercibido. Ni lo notan. Por primera vez en nuestros viajes no somos
nadie y eso es una maravilla.
Decidimos que
nuestro siguiente destino era Xi'an. Ahí si el clima estaba bueno, iríamos al
norte a ver unos monasterios. Sino al sur.
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